Por: Alberto Carpintero - alberto@planeta5000.com

Pedro Almodóvar es el mejor director español actual, por lo menos el más personal en activo. Sus películas no dejan indiferente a nadie. La piel que habito es su película número 18, su mayoría de edad fílmica y se le nota una madurez encomiable, una elegancia en la dirección cada vez mayor, de auténtico maestro.
De la historia, poco voy a decir, tan solo que trata el tema de los “mad doctors”; los científicos que, al margen de la ley crean sus obras revolucionarias y, casi siempre, siguiendo un plan maléfico. La historia del cine nos ha regalado unas cuantas obras maestras con esta temática: El doctor Frankenstein (James Whale, 1931), Los ojos sin rostro (Georges Franju, 1960), Gritos en la noche (Jesús Franco, 1962), La mosca (David Cronenberg, 1986), etc… y muchas otras no tan buenas, pero sí muy curiosas, incluso auténticas rarezas, como El pantano de los cuervos (Manuel Caño, 1974) o el díptico del dr. Phibes, interpretado por el maestro Vincent Price.
Almodóvar no lleva la historia por el lado más fantástico, sino que se encamina por un entramado de intrigas, que se irán resolviendo con maravillosos flashbacks semioníricos que le dan un gran empaque al resultado final. Y la forma de abordarlo todo nos recuerda al mejor Douglas Sirk, cineasta del que bebe Almodóvar en varias de sus cintas, y a otros grandes directores clásicos como Alfred Hitchcock o Fritz Lang, al incluir imágenes puramente expresionistas.
Miles de detalles pueblan La piel que habito, tantos que hay que pararse un momento y asimilarlos. Tal vez, como dice el propio Almodóvar, hay que dormir con ella, con la película, para llegar a comprenderla en su complejidad, para llegar a valorar todo lo bueno que posee, que es mucho.
A mucha gente, esta película descolocará; unos la amarán, otros la odiarán. Muchos la menospreciarán solo por ser de quien es, porque Almodóvar es muy criticado y envidiado en este país, cuando es uno de los pocos que se arriesga, que no cuenta siempre la misma historia, que tiene un estilo totalmente definido, unas obsesiones recurrentes y que sabe dirigir como pocos.

 

Antonio Banderas y Elena Anaya


También es bueno Almodóvar en la elección de sus intérpretes, pocas veces suele fallar. En esta ocasión, Antonio Banderas y Elena Anaya llevan la voz cantante, y lo hacen muy bien. Banderas es un actor sobrio, contundente, que traspasa la pantalla, y Anaya es una actriz muy expresiva, sugerente. La combinación de ambos funciona a la perfección. Hay también unos grandes secundarios como Marisa Paredes, Eduard Fernández o José Luis Gómez; y unos jóvenes con una prometedora carrera por delante: Jan Cornet, Blanca Suárez y Bárbara Lennie.
Otro punto a su favor, es el apartado técnico, destacando la fotografía del gran José Luis Alcaine y la espectacular música de Alberto Iglesias, al que vaticino un nuevo Goya.
No puedo sino recomendar la que es, por ahora, la mejor película española del año, difícilmente superable, tal vez por la nueva de Urbizu, No habrá paz para los malvados, que tiene una pinta brutal. Habrá que esperar para saberlo. Hasta entonces, no dudéis en ver esta extraña maravilla, llamada La piel que habito.

Elena Anaya

Pedro Almodovar y Antonio Banderas

 

TÍTULO ORIGINAL La piel que habito
AÑO 2011

DURACIÓN 117 min.

DIRECTOR Pedro Almodóvar
GUIÓN Pedro Almodóvar (Novela: Thierry Jonquet)
MÚSICA Alberto Iglesias
FOTOGRAFÍA José Luis Alcaine
REPARTO Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes, Blanca Suárez, Fernando Cayo, Bárbara Lennie, Eduard Fernández, José Luis Gómez, Roberto Álamo, Susi Sánchez, Jan Cornet
PRODUCTORA El Deseo S.A.
PREMIOS 2011: Festival de Cannes: Premio de la Juventud. Nominada a la Palma de Oro
GÉNERO Drama. Thriller. Terror | Drama psicológico

 

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